{"id":50026258,"date":"2019-04-29T17:43:43","date_gmt":"2019-04-29T16:43:43","guid":{"rendered":"https:\/\/stage.dialogochino.net\/?p=26258"},"modified":"2023-06-04T12:26:42","modified_gmt":"2023-06-04T11:26:42","slug":"26258-el-fantasma-de-nankints","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dialogue.earth\/es\/justicia\/26258-el-fantasma-de-nankints\/","title":{"rendered":"El fantasma de Nankints"},"content":{"rendered":"<p>Cuando Sandro Chinkim regres\u00f3 a su pueblo, su pueblo ya no exist\u00eda. Chinkim \u2014un padre de familia en sus 30\u2014 hab\u00eda salido un d\u00eda antes de su comunidad, Nankints, a visitar a sus suegros que viven a apenas 100 kil\u00f3metros. \u201cCuando volv\u00ed ya no hab\u00eda ninguna casa y toditas estaban enterradas. No hab\u00eda ninguna tabla\u201d, dice. En Nankints \u2014un min\u00fasculo enclave de ind\u00edgenas shuar en las estribaciones de la Cordillera del C\u00f3ndor, en el sur amaz\u00f3nico del Ecuador\u2014 viv\u00edan 32 personas. Pero cuando Chinkim volvi\u00f3 no hab\u00eda rastro de ellas, ni de sus casas. Hab\u00eda militares, polic\u00edas, y restos de madera y zinc, quiz\u00e1s las \u00fanicas evidencias de que antes hab\u00eda all\u00ed una comunidad. Era el 13 de agosto de 2016.<\/p>\n<blockquote><p>Les dijeron que ten\u00edan dos minutos para recoger sus cosas y salir<\/p><\/blockquote>\n<p>Cuarenta y ocho horas antes, un piquete de polic\u00edas, blandiendo una orden judicial, hab\u00eda desalojado a la comunidad: la tierra, les dijeron, era de propiedad de la compa\u00f1\u00eda minera Explorcobres S.A. y ellos la estaban invadiendo. A diferencia de su hijo, los padres de Sandro Chinkim s\u00ed estaban en Nankints.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26259\" aria-describedby=\"caption-attachment-26259\" style=\"width: 953px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26259 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/maquinarianankints.jpg\" alt=\"\" width=\"953\" height=\"635\"><figcaption id=\"caption-attachment-26259\" class=\"wp-caption-text\">La comunidad de Nankints fue destruida con maquinaria pesada. Fotograf\u00eda de Braulio Guti\u00e9rrez.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>\u201cLes dijeron que ten\u00edan dos minutos para recoger sus cosas y salir\u201d, dice Chinkim. \u201cLuego tumbaron las casas, las enterraron en un hueco que cubrieron con tierra\u201d. Ese d\u00eda, el jueves 11 de agosto de 2016, las ocho familias de Nankints se refugiaron en poblaciones vecinas como San Carlos de Lim\u00f3n, Santiago de Pananza y Tsuntsuim. Ese d\u00eda, el jueves 11 de agosto de 2016, Nankints dej\u00f3 de existir. Sus breves cuatro hect\u00e1reas se convirtieron, por la fuerza del desalojo, en el campamento minero La Esperanza.<\/p>\n<p>Su gente nunca m\u00e1s pudo volver a su tierra.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os y medio despu\u00e9s, una ma\u00f1ana de febrero de 2019, en lo que fuera Nankints ya no hay restos de madera y zinc. Hay siete peque\u00f1as casas con techos plateados, en medio de ordenados caminos de tierra, rodeados por una cerca met\u00e1lica de dos metros de alto reforzada con amenazantes espirales de alambre de p\u00faas.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26262\" aria-describedby=\"caption-attachment-26262\" style=\"width: 1002px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26262 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/DSC_0341.jpg\" alt=\"\" width=\"1002\" height=\"668\"><figcaption id=\"caption-attachment-26262\" class=\"wp-caption-text\">El campamento La Esperanza est\u00e1 rodeado de una cerca met\u00e1lica reforzada con alambre de p\u00faas. Fotograf\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Le\u00f3n.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>Dentro de una garita de cemento, un guardia de seguridad observa desconfiado al cuatro por cuatro que cascabelea y levanta el polvo mientras pasa lento afuera del campamento del proyecto Panantza-San Carlos, que Explorcobres S.A. quiere empezar a explotar en la rica cordillera, repleta de codiciado cobre, durante unos 25 a\u00f1os.<\/p>\n<p>No ha podido hacerlo por la resistencia del pueblo shuar. El desalojo forzado que Sandro Chinkim no vivi\u00f3, pero que lo dej\u00f3 sin casa y sin pueblo, era solo el inicio de los cuatro meses que le siguieron a ese jueves 11 de agosto de 2016. En ese momento comenzar\u00eda la escalada violenta de un conflicto entre minera e ind\u00edgenas, que dejar\u00eda muerte, persecuci\u00f3n, acoso judicial y desplazamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a7<\/p>\n<p>No lejos de Nankints est\u00e1 Tsuntsuim, otra comunidad ind\u00edgena shuar sumergida en medio de monta\u00f1as cubiertas por \u00e1rboles verdes y repletas de cobre. Est\u00e1 en el sur de la Amazon\u00eda ecuatoriana, la atraviesa la Cordillera del C\u00f3ndor \u2014reconocida como una de las \u00e1reas m\u00e1s biodiversas de Am\u00e9rica Latina\u2014 y est\u00e1 a 1100 metros sobre el nivel del mar. Por eso aunque al mediod\u00eda hay un cielo azul\u00edsimo despejado, muy temprano en la ma\u00f1ana las espesas nubes no dejan ver los picos de las monta\u00f1as y en las noches corre un viento refrescante. A toda hora es silenciosa. Y tranquila. Las 27 familias que all\u00ed viven tienen casas de dos pisos de madera con techos de zinc. Est\u00e1n dispuestas como en un gran rect\u00e1ngulo, en cuyo centro hay una cancha de cemento multiuso con dos arcos de f\u00fatbol y una red de voleibol.<\/p>\n<p>Jonathan y Steven, de seis y cuatro a\u00f1os, corren de arco a arco. R\u00eden. En el pasto que separa las casas de la cancha, una se\u00f1ora hala una mula que relincha. Rita \u2014de 21 a\u00f1os\u2014 en cuclillas, quita con machete la hierba que rodea su casa. Una gallina cacarea.<\/p>\n<p>En Tsuntsuim no hay centro de salud, ni tienda de abastos. Apenas hay una escuela para todos los ni\u00f1os de entre 5 y 13 a\u00f1os.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26265\" aria-describedby=\"caption-attachment-26265\" style=\"width: 999px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26265 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/DSC_0787.jpg\" alt=\"\" width=\"999\" height=\"666\"><figcaption id=\"caption-attachment-26265\" class=\"wp-caption-text\">Por las tardes, los ni\u00f1os juegan en su comunidad Tsunstuim. Fotograf\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Le\u00f3n.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>El jueves 11 de agosto de 2016, el d\u00eda en que las ocho familias fueron desalojadas de Nankints, algunas se refugiaron en Tsuntsuim, que est\u00e1 a unos seis kil\u00f3metros. Alvino Pinchup\u00e1, habitante de Tsuntsuim, recuerda que \u201cllegaron con apenas una cobija bajo el brazo. \u2018Nos mandaron desalojando\u2019 dijeron y nosotros los invitamos a que se queden aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>La noticia del desplazamiento se reg\u00f3 por las provincias de Morona Santiago y Zamora Chinchipe, parte del territorio ancestral shuar \u2014una de las 15 nacionalidades ind\u00edgenas del Ecuador. Casi una docena de hombres, que no eran de Nankints, fueron hasta Tsuntsuim para apoyar a sus compa\u00f1eros y retomar la comunidad.<\/p>\n<p>Domingo Nayash llevaba apenas un mes como s\u00edndico \u2014la m\u00e1xima autoridad administrativa\u2014 de Tsuntsuim y ayud\u00f3 a planificar lo que llama \u201cel golpe\u201d. \u201cAntes de lo que pas\u00f3 en Nankints ya se ven\u00eda hablando y protestando sobre el tema minero pero aqu\u00ed alguien deb\u00eda decidir y accionar\u201d, dice Nayash \u2014un hombre delgado, moreno, de nariz ancha y brazos fuertes\u2014 sentado en una banca de madera, bajo de un techo de zinc de donde cuelgan camisetas, pantalones y medias h\u00famedas que acaban de ser lavadas. Los meses despu\u00e9s del desalojo hubo asambleas, reuniones, planificaciones entre l\u00edderes de las organizaciones shuar y los hombres que se sumaron para defender su territorio.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26268\" aria-describedby=\"caption-attachment-26268\" style=\"width: 999px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26268 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/DSC_0819.jpg\" alt=\"\" width=\"999\" height=\"666\"><figcaption id=\"caption-attachment-26268\" class=\"wp-caption-text\">Domingo Nayash es el s\u00edndico de Tsuntsuim. Cuando estall\u00f3 el conflicto de Nankints \u00e9l llevaba apenas un mes como la autoridad de su comunidad. Fotograf\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Le\u00f3n.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>Tras semanas de planificaci\u00f3n, la madrugada del domingo 20 de noviembre cerca de 25 hombres salieron desde Tsuntsuim hacia el campamento La Esperanza. \u201cTardamos m\u00e1s de la cuenta porque entre nosotros hab\u00eda dos hombres gordos que caminaban lento. Quer\u00edamos llegar a las tres de la ma\u00f1ana para sorprender a los empleados, pero llegamos cuando ya estaba claro\u201d, recuerda Nayash.<\/p>\n<p>Eran las seis de la ma\u00f1ana cuando los shuar \u2014algunos con lanzas, otros con explosivos, unos con escopetas\u2014 irrumpieron en el campamento minero. Entre disparos, golpes y sobre todo confusi\u00f3n, los trabajadores de Explorcobres S.A. y polic\u00edas que lo custodiaban, se batieron en retirada. Nayash dice que el plan era quemar las casas pero alguien en el grupo sugiri\u00f3 no destruirlas porque pod\u00edan servirles a los habitantes de Nankints quienes, seg\u00fan sus planes, regresar\u00edan a refundar su comunidad.<\/p>\n<p>Pero el contrataque de la minera y el Estado fue total. Los shuar durmieron una noche en el campamento tomado, pero a la ma\u00f1ana siguiente un contingente de polic\u00edas y militares, cuyo n\u00famero, seg\u00fan Nayash, se hab\u00eda duplicado, los expuls\u00f3. La toma de La Esperanza dur\u00f3 24 horas.<\/p>\n<p>Los shuar se replegaron hasta San Carlos de Lim\u00f3n, un peque\u00f1o poblado de colonos e ind\u00edgenas que est\u00e1 entre la comunidad de Tsuntsuim y el espacio donde existi\u00f3 Nankints.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26271\" aria-describedby=\"caption-attachment-26271\" style=\"width: 1002px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26271 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/DSC_0421.jpg\" alt=\"\" width=\"1002\" height=\"668\"><figcaption id=\"caption-attachment-26271\" class=\"wp-caption-text\">La tarabita que conecta a Lim\u00f3n con las dem\u00e1s poblaciones. Fotograf\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Le\u00f3n.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>A San Carlos de Lim\u00f3n (llamada tambi\u00e9n solo \u2018Lim\u00f3n\u2019) se llega de tres maneras. La m\u00e1s sencilla y r\u00e1pida \u2014que dura entre 3 y 4 minutos\u2014 es cruzando medio kil\u00f3metro en una tarabita a 300 metros de altura sobre el r\u00edo Zamora. Los veintitantos hombres que fueron echados, nuevamente, de la ex Nankints, se refugiaron en Lim\u00f3n las siguientes tres semanas.<\/p>\n<p>\u201cVamos a hacer otro golpe m\u00e1s\u201d, recuerda el s\u00edndico Nayash que dijeron los hombres que hab\u00edan llegado a apoyar desde otras comunidades. Veinticuatro d\u00edas despu\u00e9s, el 14 de diciembre, los shuar volvieron a la carga contra La Esperanza. Pero esta vez el campamento lo custodiaban miles de polic\u00edas y militares. El enfrentamiento fue m\u00e1s violento. \u201cEl tiroteo se escuchaba hasta ac\u00e1\u201d, dice Natalia Nankamai, habitante de Tsuntsuim.<\/p>\n<p>El cruce de balas dej\u00f3 heridos dos militares, cinco polic\u00edas y dos shuar. El polic\u00eda Jos\u00e9 Luis Mej\u00eda muri\u00f3 de un disparo que las autoridades dicen fue shuar y que los shuar dicen fue militar.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">Vinieron con carros blindados, con tanques de guerra destruy\u00e9ndolo todo<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Ese mismo mi\u00e9rcoles 14 de diciembre, el entonces presidente Rafael Correa decret\u00f3 el aumento de militares en la zona y un estado de excepci\u00f3n por 30 d\u00edas en la provincia de Morona Santiago.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26274\" aria-describedby=\"caption-attachment-26274\" style=\"width: 950px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26274 size-full\" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/limon.jpg\" alt=\"\" width=\"950\" height=\"633\"><figcaption id=\"caption-attachment-26274\" class=\"wp-caption-text\">Durante el estado de excepci\u00f3n, los militares armaron sus carpas en la cancha cubierta de San Carlos de Lim\u00f3n. Fotograf\u00eda de Braulio Guti\u00e9rrez.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s, en las cadenas de radio y televisi\u00f3n que Correa daba cada s\u00e1bado para informar sobre su gesti\u00f3n y fustigar a sus enemigos, minti\u00f3: dijo que los shuar eran parte de \u201cun grupo armado extremadamente violento\u201d y neg\u00f3 que ese espacio fuera territorio ancestral. El entonces comandante de la Polic\u00eda, Diego Mej\u00eda, dijo que ten\u00edan \u201carmas de grueso calibre\u201d. Alvino Pinchup\u00e1 y Domingo Nayash insisten en que solo ten\u00edan carabinas, dinamita y lanzas.<\/p>\n<p>Para ellos, las mujeres y los ni\u00f1os de Tsuntsuim, esos d\u00edas de diciembre de 2016 est\u00e1n intactos en sus mentes. Nayash estaba en San Carlos de Lim\u00f3n y dos d\u00edas despu\u00e9s decidi\u00f3 irse Tsuntsuim para avisar a los dem\u00e1s lo que hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p>El camino entre la cabecera parroquial y la comunidad tiene trechos de un lodo profundo y atrapante, como el concreto fresco, otros son empinados, rocosos y mohosos, en medio de quebradas pronunciadas, y r\u00edos de anacondas y piedras prehist\u00f3ricas que se atraviesan por resbaladizos troncos acostados. Los comuneros tardan cerca de cuarenta minutos en recorrerlo, los afuere\u00f1os pueden demorarse hasta cuatro horas.<\/p>\n<p>Nayash recuerda que mientras caminaba hacia Tsuntusim escuchaba tiroteos y los helic\u00f3pteros. \u201cVinieron con carros blindados, con tanques de guerra destruy\u00e9ndolo todo. Utilizaron tres frentes para ingresar, nos quer\u00edan emboscar\u201d. Los militares y polic\u00edas irrumpieron en varios poblados de la zona. Su objetivo era detener a los sospechosos de la muerte del polic\u00eda Jos\u00e9 Luis Mej\u00eda.<\/p>\n<p>Rosa Tuits, habitante de San Pedro \u2014una comunidad cercana a Tsuntsuim\u2014, dice que estaba ba\u00f1\u00e1ndose cuando empezaron a patear su puerta. \u201cA m\u00ed eso me asust\u00f3. Por suerte yo estaba porque a las personas que no estaban les rompieron las puertas, las bisagras. En mi casa revisaron y desbarataron todo y se fueron llevando la carabina. Nosotros siempre tenemos armas porque vivimos en la selva y tenemos aves. Esa arma se llevaron\u201d. Tuits y sus vecinos fueron parte del operativo del Ministerio del Interior que incaut\u00f3 armas de fuego y explosivos para analizarlas y determinar qui\u00e9nes hab\u00edan participado en el enfrentamiento del 14.<\/p>\n<p>Los habitantes de Tsuntsuim ten\u00edan miedo. El ruido de los helic\u00f3pteros, de las balas, de los drones horrorizaba a los ni\u00f1os. Cerca de las ocho de la noche, las 27 familias decidieron dejar su comunidad. No quer\u00edan toparse a los militares y polic\u00edas. \u201cVen\u00edan los militares a tiros, se escuchaban los helic\u00f3pteros bajito. Ten\u00eda que coger a los hijos. \u00bfQu\u00e9 animales? \u00bfQu\u00e9 cobijas? Nada. Nos fuimos sin nada y toc\u00f3 dormir en la monta\u00f1a. Los hijos sin merienda\u201d, recuerda Benito Jimpikit, comunero de Tsuntsuim. Nayash dice que mucha gente sali\u00f3 \u201ccon la parada que ten\u00eda\u201d. No alcanzaron a empacar ropa, ni alimento. Nada. Esa noche y madrugada muchos no ten\u00edan ni una linterna para recorrer la espesa selva en la oscuridad.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana siguiente llegaron al Tink, otra comunidad shuar a 12,4 kil\u00f3metros (en l\u00ednea recta) de Tsuntsuim, donde se refugiaron. \u201cNo sab\u00edamos lo que iba a suceder, yo pens\u00e9 que al d\u00eda siguiente regresar\u00eda a ver mis cosas, a traer comida para mis hijos\u201d, dice Nayash. Seg\u00fan \u00e9l, tardaron cuatro meses en regresar.<\/p>\n<p>Volvieron solo cuando estuvieron seguros que todos los militares hab\u00edan abandonado el lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a7<\/p>\n<p>A Benito Jimpikit y otros tres comuneros les quemaron la casa. \u201cTen\u00eda cocineta, refri, 7 ganados, 78 pollos. Y cuando volv\u00ed apenas recib\u00ed una ayuda de 25 planchas de zinc para reconstruir. Reci\u00e9n he empezado a recuperarme\u201d, dice. Recuerda la noche que, a escondidas de los militares que todav\u00eda ocupaban Tsuntsuim, lleg\u00f3 para ver c\u00f3mo estaban las cosas: era verdad, no ten\u00eda casa, no quedaba una vaca de su ganado. Volvi\u00f3 donde su esposa y se puso a llorar, desconsolado por todo lo que hab\u00eda perdido. \u201cLlor\u00e9 como cuando uno se quiere morir ese mismo rato\u201d.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Luisa Utitiaj tiene 61 a\u00f1os, est\u00e1 sentada en la mesa de madera junto a su cocineta rodeada de ollas de aluminio y racimos de pl\u00e1tano verde. En su mano tiene el candado cerrado pegado a una bisagra que a\u00fan guarda de su puerta que los militares y polic\u00edas tumbaron. Ella ya estaba refugiada en el Tink cuando ocurri\u00f3, pero dice que se comieron sus gallinas, se llevaron sus tanques de gas. \u201cNo respetaron nada\u201d.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26277\" aria-describedby=\"caption-attachment-26277\" style=\"width: 1001px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26277 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/DSC_0980.jpg\" alt=\"\" width=\"1001\" height=\"667\"><figcaption id=\"caption-attachment-26277\" class=\"wp-caption-text\">Cuando Mar\u00eda Luisa Utitiaj regres\u00f3 de pasar cuatro meses en el Tink, su casa estaba saqueada, se hab\u00edan llevado hasta los tanques de gas. Fotograf\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Le\u00f3n.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>Soledad Chumpik era la maestra de la escuela de Tsuntsuim. Pasaba de lunes a viernes en la comunidad y el fin de semana con su familia en Gualaquiza, una ciudad cercana. Chumpik no estuvo el d\u00eda que todos los habitantes huyeron hasta el Tink, pero volvi\u00f3 a la comunidad dos d\u00edas despu\u00e9s. El distrito educativo le pidi\u00f3 que haga un informe sobre la situaci\u00f3n de la escuela. Cuando lleg\u00f3 a Tsuntsuim, dice, estaba repleto de militares y polic\u00edas. \u201cHab\u00edan invadido las casas, la escuela, todo hecho desorden. En mi cuarto no estaba la comida que ten\u00eda, todo hab\u00eda sido utilizado por los polic\u00edas, quienes ocupaban todav\u00eda mi habitaci\u00f3n\u201d. Esa noche, Chimpik durmi\u00f3 en Tsuntsuim, al d\u00eda siguiente tom\u00f3 fotograf\u00edas de la escuela y escribi\u00f3 notas para el reporte que le hab\u00edan pedido.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana de febrero, en 2019, en el corredor de la escuelita de Tsuntsuim que a\u00fan dirige, Chumpik dice que cumpli\u00f3 con la orden que le encomendaron. \u201cNo ten\u00eda miedo de estar ah\u00ed porque yo no ten\u00eda nada que ver\u201d. Sin embargo, polic\u00edas la detuvieron y la llevaron esposada a un ret\u00e9n del cant\u00f3n San Juan Bosco, donde durmi\u00f3 una noche. \u201cAl d\u00eda siguiente me llevaron al hospital a hacerme chequeos, luego a la Unidad de Polic\u00eda Comunitaria, luego a la Fiscal\u00eda\u201d. El esposo de Chumpik se encarg\u00f3 del papeleo, de los abogados. Dice que en los interrogatorios le ped\u00edan que entregue la evidencia. \u201c\u00bfYo qu\u00e9 evidencia les pod\u00eda dar si no sab\u00eda nada?\u201d<\/p>\n<p>Chumpik estuvo acusada por el delito de incitaci\u00f3n a la discordia entre ciudadanos. Mientras espera que los alumnos terminen una tarea antes de enviarlos de vacaciones por el fin de la primera mitad del a\u00f1o lectivo, recuerda c\u00f3mo afect\u00f3 a los ni\u00f1os la emboscada policial en la zona. Muchos quedaron traumatizados, asustados por los helic\u00f3pteros, los disparos y por la huida en mitad de la noche, sin linternas, hacia el Tink.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">Dos a\u00f1os despu\u00e9s, todo sigue igual<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Un habitante de Tsuntsuim acepta que pase a su casa. Mientras sus cinco hijas de entre siete y dos a\u00f1os lo abrazan, lo observan y juegan a su lado, \u00e9l dice que de su casa no qued\u00f3 nada, que le rompieron todo y se llevaron su motosierra, que prefiere no darme su nombre ni seguir conversando porque \u201caqu\u00ed todo el tiempo viene gente a preguntarnos cosas pero nadie ayuda\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los habitantes de Tsuntsuim, antes de la invasi\u00f3n de polic\u00edas y militares, nadie \u2014salvo una que otra fundaci\u00f3n u ONG\u2014 hab\u00eda llegado hasta all\u00ed. Trabajadores de la minera tambi\u00e9n han llegado hasta la comunidad, seg\u00fan los pobladores les han ofrecido gallinas, cuyes para las mujeres, cuadernos y l\u00e1pices para los ni\u00f1os. Nada m\u00e1s.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26280\" aria-describedby=\"caption-attachment-26280\" style=\"width: 1002px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26280 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/DSC_0816.jpg\" alt=\"\" width=\"1002\" height=\"668\"><figcaption id=\"caption-attachment-26280\" class=\"wp-caption-text\">El s\u00edndico de Tsuntsuim, Domingo Nayash, y su familia tuvo que huir luego de que los militares llegaran a su comunidad. Fotograf\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Le\u00f3n.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>Ning\u00fan pol\u00edtico nacional ha pisado Tsuntsuim. Nunca. Durante campa\u00f1as electorales, algunos candidatos a la junta parroquial o a prefectos de la provincia los han visitado. Pero sus visitas no se han transformado en obras concretas. Basta recorrer el fangoso e intransitable camino hasta all\u00ed para entender que atenderlos no es una prioridad.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la \u00faltima vez que recibieron algo de atenci\u00f3n fue durante la guerra con el Per\u00fa que termin\u00f3 en 1998. El territorio disputado con el vecino est\u00e1 muy cerca de Tsuntsuim y durante el conflicto, los shuar fueron reclutados por el ej\u00e9rcito. Despu\u00e9s de la guerra, sin embargo, su apoyo y contribuci\u00f3n no fue reconocida, seg\u00fan ind\u00edgenas de la zona.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del conflicto en Nankints, dice el se\u00f1or sin identificarse, muchos periodistas, ambientalistas y activistas sociales llegaron. \u201cPero aqu\u00ed estamos dos a\u00f1os despu\u00e9s, todo sigue igual, no nos hemos recuperado y a nadie le importa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a7<\/p>\n<p>El desalojo de Nankints para instalar el campamento La Esperanza fue en 2016, pero el proyecto minero lleva m\u00e1s de 10 a\u00f1os. Ocupa casi 42 mil hect\u00e1reas \u2014es tres veces m\u00e1s grande que Miami. Seg\u00fan un informe de la Fundaci\u00f3n Tiam (que vela por los derechos humanos y de la naturaleza), cuatro poblaciones \u2014Indanza, San Miguel de Conchay, San Carlos de Lim\u00f3n y San Jacinto de Wakambeis\u2014 est\u00e1n dentro de las \u00e1reas de concesi\u00f3n. Otras cuatro \u2014San Antonio, Pan de Az\u00facar, San Juan Bosco y Santiago de Pananza\u2014, en el \u00e1rea de influencia del proyecto. Son m\u00e1s de 12 mil personas las que ser\u00edan afectadas; 5 mil de ellas, shuar.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-26283\" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/mapa-1-nankints-1-662x830.jpg\" alt=\"\" width=\"704\" height=\"883\"><\/p>\n<p><\/div>\n<p>En el 2012, la Contralor\u00eda General del Estado audit\u00f3 aspectos ambientales a la gesti\u00f3n de los Ministerios de Ambiente, de Energ\u00eda y Recursos Naturales No Renovables y otras instituciones relacionadas al proyecto minero Panantza-San Carlos. El informe concluy\u00f3 que el proyecto tiene siete irregularidades porque los Ministerios involucrados incumplieron legislaciones como el Mandato Minero o la Constituci\u00f3n de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>En concreto, seg\u00fan la Contralor\u00eda, el gobierno debi\u00f3 suspender el proyecto porque: la empresa Explorcobres S.A. superaba el n\u00famero de concesiones permitidas seg\u00fan el mandato minero (se pod\u00edan m\u00e1ximo 3 y ten\u00edan 4 vigentes y 7 suspendidas); est\u00e1 en un territorio con nacimientos y fuentes de agua; y el estudio de impacto ambiental que se hizo estaba \u201cal margen de la legislaci\u00f3n aplicable\u201d.<\/p>\n<p>El informe deja claro que en lo ambiental, social \u2014e incluso econ\u00f3mico\u2014, el proyecto se hab\u00eda realizado con dudosos est\u00e1ndares.<\/p>\n<p>Para febrero de 2019, Panantza-San Carlos estaba en etapa de exploraci\u00f3n avanzada. Es decir, ya hab\u00eda hecho la etapa de prospecci\u00f3n \u2014para determinar si hay o no minerales en el suelo\u2014, y la etapa de exploraci\u00f3n \u2014donde se abren trochas y se hacen perforaciones.<\/p>\n<p>En el Ecuador existe solo un proyecto de miner\u00eda a cielo abierto que ya empez\u00f3 con la explotaci\u00f3n y no est\u00e1 lejos de Panantza-San Carlos, en la misma Cordillera del C\u00f3ndor donde quedaba Nankints. Est\u00e1 concesionado a una empresa distinta, llamada Ecuacorriente S.A., pero que es en realidad una filial del mismo conglomerado chino: lo integran las empresas estatales Tongling Nonferrous Metals \u2014dedicada a la miner\u00eda met\u00e1lica\u2014 y China Railway Construction Corporation (CRCC) \u2014dedicada a la construcci\u00f3n de infraestructura. Al final, los dos proyectos pretenden explotar el mismo yacimiento, que se extiende debajo de las provincias de Morona Santiago y Zamora Chinchipe, y se conoce como \u2018el cintur\u00f3n de cobre\u2019.<\/p>\n<p>Mirador ha llamado m\u00e1s la atenci\u00f3n p\u00fablica ecuatoriana por los ya visibles da\u00f1os ambientales y a las comunidades aleda\u00f1as. Pero se espera que Panantza-San Carlos lo doble en extensi\u00f3n y, por ende, en da\u00f1os ambientales. No se ha hecho p\u00fablico qui\u00e9n escogi\u00f3 el nombre de La Esperanza para el campamento donde debe cumplirse semejante profec\u00eda, ni si sus motivaciones eran hijas del cinismo, el desprecio o la m\u00e1s abyecta arrogancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a7<\/p>\n<p>La resistencia shuar no es nueva. En noviembre de 2006, habitantes de la comunidad shuar de Warints, tambi\u00e9n en el sur amaz\u00f3nico, llegaron con lanzas y escopetas hasta el campamento de la empresa canadiense Lowell Mineral Exploration y exigieron que abandonen su territorio. Tal fue la presi\u00f3n \u2014incluso bloquearon la pista de aterrizaje para impedir la llegada de militares y polic\u00edas\u2014 que la minera se fue.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Ankuash es uno de los l\u00edderes shuar que ha estado muy cerca de la lucha y la resistencia antiminera. Actualmente es dirigente de territorio de la Federaci\u00f3n Interprovincial de Centros Shuar (Ficsh) y dice que, desde siempre, la nacionalidad shuar ha rechazado la miner\u00eda en su territorio ancestral. \u201cPero las empresas han generado divisiones internas dentro de la organizaci\u00f3n y siguen generando m\u00e1s conflictos. A\u00fan hay una persona financiada por una empresa\u201d, dice. Los problemas sociales han sido tambi\u00e9n la huella de la miner\u00eda en el sur del Ecuador.<\/p>\n<p>El conflicto con Explorcobres S.A. no es sino una nueva vuelta de tuerca de la historia. \u201cSi no fuera por la resistencia del pueblo Shuar, el proyecto Panantza-San Carlos habr\u00eda empezado hace rato\u201d, dice Gloria Chicaiza de Acci\u00f3n Ecol\u00f3gica, una organizaci\u00f3n que defiende los derechos asociados al medio ambiente. Seg\u00fan Chicaiza, la victoria contra Lowell tuvo un efecto en cascada y logr\u00f3 que tambi\u00e9n se interrumpiera el proyecto Panantza-San Carlos cuyo campamento, hace una d\u00e9cada, se llamaba, m\u00e1s francamente, Rosa de Oro. \u201cPara los shuar estas acciones fueron una limpieza de territorio\u201d. Fue una manera de dejar claro que quer\u00edan su tierra libre de miner\u00eda.<\/p>\n<p>El \u00e1rea en la que las mineras quieren cavar profundo y a cielo abierto en el sureste del Ecuador es territorio ancestral del pueblo Shuar Arutam, conformado por unas 13 mil personas shuar. Aunque el art\u00edculo 57 de la Constituci\u00f3n del Ecuador reconoce los territorios ind\u00edgenas ancestrales, la historia pol\u00edtica, en especial aquella sobre tierras en la Amazon\u00eda, es m\u00e1s compleja.<\/p>\n<p>El jueves 11 de agosto de 2016, el operativo conjunto desaloj\u00f3 a los habitantes de Nankints porque, seg\u00fan el Ministerio del Interior, era una \u201cinvasi\u00f3n ilegal\u201d y los predios estaban concesionados a Explorcobres S.A. Diez a\u00f1os antes, en noviembre de 2006 en ese mismo espacio (hoy Campamento La Esperanza, antes Nankints) funcionaba otro campamento minero, Rosa de Oro. Los ind\u00edgenas shuar se tomaron ese campamento, lo bautizaron Nankints, y ah\u00ed vivieron 10 a\u00f1os. La empresa que insist\u00eda en ser due\u00f1a del territorio demand\u00f3 a los ind\u00edgenas y en 2015, la Corte Provincial de la provincia de Morona Santiago fall\u00f3 a favor de la empresa sobre la posesi\u00f3n y uso del \u00e1rea de concesi\u00f3n minera.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26286\" aria-describedby=\"caption-attachment-26286\" style=\"width: 943px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26286 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/DSC_1136-662x441.jpg\" alt=\"\" width=\"943\" height=\"628\"><figcaption id=\"caption-attachment-26286\" class=\"wp-caption-text\">Dentro de una estrecha covacha, Oswaldo Dom\u00ednguez \u2014oriundo de la provincia de Azuay y habitante de Lim\u00f3n por m\u00e1s de 50 a\u00f1os\u2014 muestra los testigos de perforaciones de la empresa minera Billington que hizo exploraci\u00f3n hace m\u00e1s de una d\u00e9cada. Fotograf\u00eda de Isabela Ponce.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>Mario Melo es el abogado del pueblo Shuar Arutam e insiste que ese territorio le pertenece a la nacionalidad shuar. El contexto hist\u00f3rico es largo y complejo pero entre los factores que menciona para explicar c\u00f3mo y por qu\u00e9 los shuar fueron \u201carrinconados\u201d en su propio territorio, est\u00e1n la misi\u00f3n de los monjes salesianos y la sequ\u00eda de los 60 en la Sierra sur que llev\u00f3 a campesinos a ocupar tierras en la Amazon\u00eda. Un informe de la Fundaci\u00f3n Regional de Asesor\u00eda en Derechos (Inredh) menciona tambi\u00e9n que en la d\u00e9cada de los 70 hubo un proceso de colonizaci\u00f3n impulsado por el entonces Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonizaci\u00f3n (IERAC) \u201cque adjudic\u00f3 tierras ancestrales shuar a colonos como si aquellas no existieran\u201d.<\/p>\n<p>Melo explica que el Estado, a pesar de que sab\u00eda que la zona era territorio ancestral ind\u00edgena, concedi\u00f3 t\u00edtulos de propiedad a campesinos. \u201cLa gente de la Sierra lleg\u00f3 con otra mentalidad, para ellos la propiedad colectiva no tiene significado entonces ped\u00edan legalizar a su nombre, individual, dos, tres hect\u00e1reas. Eran peque\u00f1as y aisladas lo cual no parec\u00eda preocupante para los shuar\u201d. Pero todo cambi\u00f3 cuando los campesinos vendieron esos t\u00edtulos a las empresas mineras. Desde 1998 empez\u00f3 la prospecci\u00f3n en la Cordillera del C\u00f3ndor, un \u00e1rea que antes estaba en disputa, era zona de guerra (tres a\u00f1os antes, el Ecuador y el Per\u00fa hab\u00edan mandado a pobres soldados a darse tiros no muy lejos, a las riberas del r\u00edo Cenepa), y estaban vetadas las actividades civiles.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Melo, los campesinos vieron una oportunidad de negocio: le ped\u00edan al Estado las escrituras a cambio de cultivar pronto la tierra y, una vez que ten\u00edan los papeles, los vend\u00edan a las compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n<p>\u201cLa empresa es due\u00f1a de esa tierra pero esa transacci\u00f3n realmente no fue leg\u00edtima. Si vas hacia atr\u00e1s, vas a encontrar un momento en que hubo una adjudicaci\u00f3n de alguna organizaci\u00f3n estatal. Ese es el inicio del despojo de los Shuar\u201d, dice Ver\u00f3nica Potes, abogada especialista en derechos ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Varias de esas escrituras que los colonos vendieron a las mineras incluye el territorio del campamento La Esperanza. La empresa Explorcobres S.A. tiene t\u00edtulos de 150 hect\u00e1reas pero la concesi\u00f3n que el Estado ecuatoriano le entreg\u00f3 es de casi 42 mil. Esas hect\u00e1reas de diferencia le pertenecen al pueblo Shuar Arutam que, desde la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX, ha hecho tr\u00e1mites y seguido procesos para que el Estado le entregue titulaciones de un territorio que, en teor\u00eda, la Constituci\u00f3n del Ecuador reconoce que le pertenece.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a7<\/p>\n<p>El 12 de febrero de 2019, la sala de prensa de la Confederaci\u00f3n de Nacionalidades Ind\u00edgenas del Ecuador (Conaie), en Quito, estaba llena de reporteros y camar\u00f3grafos. En la mesa rectangular, el abogado Mario Melo, acompa\u00f1ado de l\u00edderes y dirigentes shuar, empez\u00f3 la rueda de prensa y anunci\u00f3 que el pueblo Shuar Arutam interpondr\u00e1 una acci\u00f3n de protecci\u00f3n \u2014un mecanismo jur\u00eddico para proteger los derechos humanos\u2014 contra el proyecto Panantza-San Carlos. Dijo que el principal argumento es que el Estado incumpli\u00f3 el derecho constitucional a la consulta previa, libre e informada, un requisito indispensable en todo proyecto extractivo en el Ecuador. Un compromiso que el pa\u00eds tambi\u00e9n adquiri\u00f3 cuando firm\u00f3 el Convenio 169 de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo de Naciones Unidas. En zonas de explotaci\u00f3n, consiste b\u00e1sicamente en consultar a los habitantes de pueblos ind\u00edgenas si permiten, o no, que se extraiga recursos en sus territorios.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26289\" aria-describedby=\"caption-attachment-26289\" style=\"width: 1001px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26289 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/Copia-de-RDP.jpg\" alt=\"\" width=\"1001\" height=\"751\"><figcaption id=\"caption-attachment-26289\" class=\"wp-caption-text\">La rueda de prensa en la que el abogado Mario Melo anunci\u00f3 que el pueblo Shuar Arutam interpondr\u00eda una acci\u00f3n de protecci\u00f3n. Fotograf\u00eda de Isabela Ponce.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>Cuando el gobierno de Rafael Correa se dio cuenta que se hab\u00eda atravesado a s\u00ed mismo un palo en el molino extractivo en la Constituci\u00f3n escrita por ellos mismos, crearon modelos de consultas de papel. En otros casos, fueron directamente obviadas. Seg\u00fan Melo, en el caso de Panantza-San Carlos, se est\u00e1 irrespetando la identidad cultural de los pueblos ind\u00edgenas. \u201cAdicionalmente, a trav\u00e9s de actos violentos ocurridos en el 2016 se atent\u00f3 contra el derecho a la vida digna y a la integridad\u201d.<\/p>\n<p>Cinco d\u00edas despu\u00e9s de la rueda de prensa, en la parroquia San Carlos de Lim\u00f3n, en Morona Santiago, Claudio Washikiat, un shuar que es dirigente de territorio de la Conaie, que lleva marcas rojas pintadas en zigzag en sus p\u00f3mulos, habla en una asamblea de las comunidades shuar de Morona Santiago sobre la acci\u00f3n de protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La asamblea se celebra en un centro comunitario que tiene una cancha multideportiva de cemento. Tiene, tambi\u00e9n, un escenario en una de las cabeceras, un techo curvo de zinc y unas pocas gradas pintadas de amarillo y verde, los colores de la provincia, y que son como una met\u00e1fora de la cordillera del c\u00f3ndor: bosque y mineral.<\/p>\n<p>En ese mismo lugar, dos a\u00f1os antes, los militares armaron sus carpas y vivieron all\u00ed los 30 d\u00edas que dur\u00f3 el estado de excepci\u00f3n. Ahora en cambio, est\u00e1 sembrada de sillas pl\u00e1sticas blancas y la gente que asiste quiere saber, entre otras cosas, qu\u00e9 pasar\u00e1 con la explotaci\u00f3n del territorio que consideran leg\u00edtimamente suyo.<\/p>\n<p>Desde el escenario, hablan Washikiat, Vicente Tsakimp \u2014presidente del Pueblo Shuar Arutam\u2014, un secretario que lleva el orden del d\u00eda, y otros dos dirigentes Shuar. La mayor parte del di\u00e1logo es en su lengua. Mujeres y hombres participan en largas intervenciones. El secretario que modera pide que hagan propuestas concretas. \u201c\u00bfPero vamos a recuperar el territorio?\u201d, pregunta una de las asistentes, luego de que le explican para qu\u00e9 sirve la acci\u00f3n de protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es una pregunta que nadie se atreve a contestar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a7<\/p>\n<p>Tres d\u00edas antes de la asamblea en Lim\u00f3n, la noche del 14 de febrero de 2019 Claudio Washikiat \u2014la cara redonda de gestos duros, un aire de superioridad sobre los mestizos, y un liderazgo consolidado en su pueblo\u2014 lleg\u00f3 a Tsuntsuim desde Quito. No hab\u00eda vuelto a la comunidad desde diciembre de 2016, despu\u00e9s de que el polic\u00eda muriera y que el presidente Correa declarase el estado de excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>El s\u00edndico Domingo Nayash, el comunero Alvino Pinchup\u00e1 y su esposa Mar\u00eda Natalia Nankamai lo reciben con alegr\u00eda. En 2016, Washikiat era vicepresidente de la Federaci\u00f3n Interprovincial de Centros Shuar (Ficsh). Cuando estall\u00f3 el conflicto, en noviembre, fue uno de los hombres que lleg\u00f3 para intentar recuperar Nankints, y era uno de los buscados por polic\u00edas y militares cuando rozaban las peque\u00f1as comunidades shuar con helic\u00f3pteros y patrullas. \u201cEse d\u00eda te desapareciste, cre\u00edmos que te hab\u00edan matado o te hab\u00edas muerto\u201d, le dice Nayash.<\/p>\n<p>Washikiat, termina de comer un caldo de armadillo que le han ofrecido como bienvenida y se levanta de la mesa para contar lo que nadie en Tsuntsuim sab\u00eda hasta entonces. Recuerda los helic\u00f3pteros volando bajo, los carros blindados, los tanques, la emboscada. Dice que cuando se sinti\u00f3 acorralado, se lanz\u00f3 por el barranco lleno de \u00e1rboles que acaba en el r\u00edo Zamora, de donde sale y llega la tarabita que conecta a Lim\u00f3n con el resto de comunidades y parroquias.<\/p>\n<p>Washikiat estuvo escondido durante meses porque ten\u00eda en su contra una denuncia por el asesinato del polic\u00eda Mej\u00eda. Al igual que \u00e9l, Rosa Tuits y un comunero mestizo de Lim\u00f3n llamado Oswaldo Dom\u00ednguez fueron procesados como sospechosos de ese homicidio. A diferencia de Washikiat, Rosa Tuits y Oswaldo Dom\u00ednguez no estuvieron en el campamento La Esperanza el 14 de diciembre cuando muri\u00f3 Mej\u00eda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Fiscal\u00eda General del Estado el caso del asesinato de Mej\u00eda est\u00e1 a\u00fan en investigaci\u00f3n previa. Despu\u00e9s de un mes de enviar un pedido informaci\u00f3n respondieron, v\u00eda correo electr\u00f3nico, que se formularon cargos en contra de Oswaldo Dom\u00ednguez, Rosa Tuits y Claudio Washikiat. Pero luego se emiti\u00f3 dictamen abstentivo para Tuits y Washikiat, y se sobresey\u00f3 a Dom\u00ednguez. La informaci\u00f3n enviada es la misma que est\u00e1 en el sistema p\u00fablico del Consejo de la Judicatura.<\/p>\n<div class='cdo-shortcode--image'><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_26292\" aria-describedby=\"caption-attachment-26292\" style=\"width: 999px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26292 \" src=\"https:\/\/dialogue.earth\/content\/uploads\/2019\/04\/DSC_1010.jpg\" alt=\"\" width=\"999\" height=\"666\"><figcaption id=\"caption-attachment-26292\" class=\"wp-caption-text\">Claudio Washikiat no hab\u00eda regresado a Tsuntsuim desde el d\u00eda del enfrentamiento con la fuerza p\u00fablica. Fotograf\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Le\u00f3n.<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<p><\/div>\n<p>El tiroteo, los helic\u00f3pteros y el desplazamiento de los habitantes de Tsuntsuim durante cuatro meses no fueron las \u00fanicas formas de violencia que sufri\u00f3 la gente de la zona. 43 personas \u2014entre Shuar y mestizos\u2014 fueron acusadas de asesinato, 22 de ataque o resistencia, 10 de intimidaci\u00f3n, 10 de incitaci\u00f3n a la discordia entre ciudadanos, 4 de robo, 3 de abigeato, 2 de receptaci\u00f3n, 2 de da\u00f1o al bien ajeno, 1 de hurto y 1 de tenencia de armas.<\/p>\n<p>Las acusaciones \u2014como las que enfrentaron Tuits y Dom\u00ednguez\u2014 se dieron en un contexto pol\u00edtico en el que cualquiera que resist\u00eda o protestaba era denunciado. Seg\u00fan listas elaboradas por la Conaie, la Ecuarunari (la Confederaci\u00f3n de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador, que re\u00fane a los pueblos ind\u00edgenas de la Sierra) y varias organizaciones de derechos humanos, desde enero de 2009 a diciembre de 2018 m\u00e1s de 200 personas fueron judicializadas durante protestas o manifestaciones en las que reclamaban, entre otras cosas, un territorio libre de miner\u00eda.<\/p>\n<p>En el Ecuador, la criminalizaci\u00f3n de la protesta fue la violencia m\u00e1s recurrente que sufrieron los defensores de territorio durante la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a7<\/p>\n<p>El 6 de marzo de 2019 el abogado Mario Melo present\u00f3 la acci\u00f3n de protecci\u00f3n que hab\u00eda anunciado veintid\u00f3s d\u00edas antes. El lunes 25 la acci\u00f3n fue rechazada. \u201cEl juez oralmente dijo que no se hab\u00eda hecho consulta pero que no se hab\u00eda probado que al no consultar, se les caus\u00f3 da\u00f1o\u201d, dice Melo y agrega que van a apelar la decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras en Quito las organizaciones que apoyan la lucha del pueblo Shuar se re\u00fanen, elaboran informes, mapas sobre la p\u00e9rdida del territorio y an\u00e1lisis sobre el impacto de la miner\u00eda, Benito Jimpikit sigue viviendo en su finca porque a\u00fan no re\u00fane lo suficiente para construir una casa nueva en Tsuntsuim.<\/p>\n<p>A\u00fan hay shuar que viven escondidos con el peso de una acusaci\u00f3n de asesinato en su contra. Las familias de Tsuntsuim siguen lamentando la p\u00e9rdida de sus escasas pertenencias. Y las 32 personas desplazadas no han podido regresar a su territorio, Nankints.<\/p>\n<p>Sandro Chinkim, uno de los 32 habitantes violentamente desplazados, todav\u00eda habla con amargura. \u201cEl d\u00eda que nos desalojaron, desde ese momento, nos quedamos sin tierra. Toda mi familia tuvo que buscar un refugio. Lo perd\u00ed todo. Hasta ahora me recupero\u201d.<\/p>\n<p><em>Este reportaje es parte del especial trasnacional <a href=\"https:\/\/colombiacheck.com\/especiales\/tierra-resistentes\/es-co\/\">Tierra de resistentes<\/a>, que realizaron periodistas de siete pa\u00edses latinoamericanos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una comunidad ind\u00edgena en la Amazonia ecuatoriana perdi\u00f3 su territorio a una minera china<\/p>\n","protected":false},"author":50000013,"featured_media":50026296,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[50039935],"tags":[50003612,50029740,50004589],"hashtags":[],"country":[50003552],"class_list":["post-50026258","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-justicia","tag-amazonia-es","tag-mineria-es-2","tag-pueblos-indigenas","country-ecuador-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is 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