“No invertible”. Ese fue el veredicto sobre el petróleo venezolano del director ejecutivo de Exxon, Darren Woods, a principios de este mes. Lo dijo durante una reunión en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y representantes de 17 empresas petroleras.
Sin embargo, tras la destitución del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, Trump planea reactivar la decadente industria del país. Afirma que se destinará una inversión de 100 mil millones de dólares a resucitar el “El Dorado petrolero” de la década de 1990.
Hay interesados. Tras los comentarios de Woods en la Casa Blanca, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, dijo que la petrolera estadounidense Chevron, la británica Shell, la española Repsol y la italiana ENI las que estaban dispuestas a “elevar de inmediato” su inversión en Venezuela, y que otra docena de empresas tenía interés en hacerlo, desestimando las dudas de Exxon y ConocoPhillips.
Cualquier empresa que siga a Trump al país tendrá que lidiar con la incertidumbre y con el costo estimado de mil millones de dólares de las nacionalizaciones fallidas llevadas a cabo por el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez. Según el Centro para la Difusión de Información Económica (Cedice) de Venezuela, el gobierno expropió varios miles entre 1999 y 2019.
Expertos independientes estiman que el costo del éxito petrolero alcanzará los 180 mil millones de dólares, casi el doble de lo anunciado por Trump.
Por otro lado, el entusiasmo expresado por Repsol y ENI tiene relación con las exitosas operaciones gasíferas en Venezuela. Por ejemplo, el yacimiento Perla (Cardón IV), que con 580 millones de pies cúbicos de gas al día cubre toda la demanda interna de gas natural. Por su parte, Chevron ha logrado sucesivas licencias para seguir operando, una excepción única para mantener influencia en medio de la batería de sanciones económicas iniciadas por Estados Unidos en 2017, bajo el mandato de Trump.
Exigencias y primeros cambios legales
Trump ha afirmado que Estados Unidos podría estar ganando dinero con el petróleo venezolano en 18 meses. Expertos petroleros venezolanos dicen que esto requerirá un un marco fiscal y contractual que hoy no existe, por lo que requeriría una década de “arduo trabajo democrático”. El economista José Manuel Puente coincide: calcula 180 mil millones de dólares y 15 años de trabajo institucional.
Patrick Pouyanné, CEO de la petrolera francesa TotalEnergies, opina lo mismo. Sin un marco legal que garantice los derechos, afirma, sería demasiado caro y lento volver a la producción de tres millones de barriles al día.
La semana pasada, el gobierno interino ha respondido a algunas de estas peticiones mediante el anuncio de envío a la Asamblea Nacional de una nueva Ley de Hidrocarburos, y otra de Agilización de Trámites, de parte de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
La propuesta es incluir los Contratos de Participación Productiva de la Ley Antibloqueo que funcionaron para recuperar la producción en 2025, al permitir que empresas extranjeras recuperen sus inversiones con la venta de parte del crudo extraído.
Sin embargo, las petroleras están presionando para que los cambios sean mayores. Una nota de Reuters señala que buscan reducir la carga fiscal, volviendo a un modelo de pago de regalías y permitiendo vender la mayoría del crudo extraído, obteniendo acceso a la infraestructura para exportación.
Esta infraestructura, aún derruida y con fallas, incluye 6 mil kilómetros de oleoductos y gasoductos, 16 terminales de embarque, 153 plantas de compresión de gas y seis grandes refinerías en territorio nacional.
La economía responde
Tras la captura de Nicolás Maduro, la economía ha mostrado mejorías considerables como la subida del 128% del índice de la Bolsa de Caracas en bolívares y la caída de la tasa cambiaria del mercado negro.
Esto se ha atribuido a la noticia de que la primera venta de petróleo venezolano a través de Estados Unidos generará 330 millones de dólares. Esta cantidad se destinará a cinco bancos privados venezolanos a través del Banco Central de Venezuela.
Al respecto, Rodríguez ha anunciado que se crearán dos fondos soberanos: uno se traducirá en un aumento de salarios de empleados públicos y otro atenderá las frecuentes deficiencias de los servicios públicos.
El salario mínimo en Venezuela es de 130 VES (0,38 dólares estadounidenses) al mes. En mayo de 2025, Maduro decretó un “ingreso mínimo integral indexado” para los trabajadores públicos de 160 dólares al mes. Este se pagaría mediante bonos especiales en bolívares venezolanos al tipo de cambio oficial. En el sector privado, el ingreso promedio era de 237 dólares al mes a principios de 2025.
El gobierno interino ha anunciado una serie de cambios adicionales, incluida la modificación de ocho códigos legales.
Por su parte, la presidenta encargada ha anunciado reformas a las leyes de Servicio Eléctrico y de Propiedad Intelectual Industrial. También habló de leyes de Precios Acordados y Derechos Socioeconómicos, que apuntan a mantener un modelo mixto entre la apertura económica y el papel del Estado en la economía.
Queda por ver si estas reformas aportarán la estabilidad que las empresas petroleras estadounidenses necesitan para operar de manera segura (y rentable).
Logística y corrupción
El petróleo venezolano es abundante, pero también de mala calidad. Los 300 mil millones de barriles estimados en las reservas de la Faja Petrolífera del Orinoco, el mayor yacimiento petrolífero del mundo, son crudo pesado y extrapesado, los más difíciles de extraer, transportar y refinar. Esto ha generado dudas entre los expertos, que señalan la necesidad de contratar seguros marítimos, así como los riesgos que conlleva el mal estado de las tuberías y otras instalaciones del país. Otra incertidumbre es si este petróleo se refinará en Venezuela o se enviará a refinerías de Estados Unidos.
Como escribió Patrick Galey, jefe de investigaciones sobre combustibles fósiles del grupo la organización de justicia climática Global Witness, a principios de este mes: “Habría que obligar a punta de pistola a alguien para que esa persona intentara sacar provecho del petróleo venezolano”.
Luego están las preocupaciones en materia de seguridad. A pesar de la promesa de Trump de proteger a las empresas petroleras, su administración ha aconsejado a sus ciudadanos que abandonen el país por miedo a los secuestros de las milicias chavistas. La administración está considerando la posibilidad de recurrir a empresas privadas para proteger las instalaciones petroleras.
Aún es difícil saber si es posible una transición hacia la democracia y cuándo será viable llevar a cabo elecciones.
En la situación actual, Venezuela sigue estando gobernada por el mismo gobierno que ha acumulado docenas de casos de corrupción. Por ejemplo, un escándalo que implicaba a ejecutivos de PDVSA (la petrolera estatal venezolana) en actividades ilegales relacionadas con las criptomonedas provocó pérdidas de 16 mil millones de dólares. Mientras tanto, una red ferroviaria financiada con miles de millones de dólares de inversión china nunca se ha terminado.
El papel de China
Venezuela ha desempeñado un papel clave en la historia de la inversión china en Sudamérica, convirtiéndose en su mayor deudor. Tras las medidas del gobierno estadounidense, Venezuela se encuentra una vez más dividida entre las superpotencias.
Las importaciones venezolanas representan solo el 3% del total de las compras de crudo de China, según un análisis publicado este mes por el Centro de Política Energética Global, un grupo de expertos con sede en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos. Pero el análisis también destaca la importancia de estas importaciones para las “refinerías teteras”, es decir independientes, de China, que se especializan en el procesamiento de crudo no convencional.
Se estima que la deuda de Venezuela con China oscila entre 10 mil y 19 mil millones de dólares. Esta deuda se está pagando lentamente con envíos de petróleo crudo, lo que ha llevado a los funcionarios chinos a ponerse en contacto con sus homólogos venezolanos y estadounidenses para intentar obtener garantías de pago.
Algunos analistas han sugerido que la estabilización de la situación económica de Venezuela y el levantamiento de las sanciones estadounidenses podrían aumentar las posibilidades de que los bancos de desarrollo chinos recuperen sus inversiones.
Lo ambiental, pendiente
El impacto ambiental total de la recuperación del petróleo venezolano no está claro. Si bien no implicaría la explotación de nuevas áreas protegidas o territorios indígenas, siguen existiendo importantes preocupaciones.
Entre ellas se encuentra el metano que se escapa de los oleoductos dañados, cuyo valor asciende a decenas de millones de dólares, según informa Bloomberg Green. Además, se pierde más metano a través de la quema, actividad en la que Venezuela ocupa el quinto lugar a nivel mundial.
Algunos observadores han sugerido que una mayor transparencia y una mejor tecnología podrían mejorar esta situación.
Esta opinión no es compartida por Juan Carlos Sánchez, co-ganador del Premio Nobel de la Paz en 2007 por su trabajo como autor del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Sánchez, quien también trabajó en PDVSA durante 21 años, dijo a Dialogue Earth que no prevé un escenario ambiental positivo: Trump promueve el negacionismo climático, mientras que el historial de las empresas petroleras que operan en otros países latinoamericanos está plagado de daños ambientales.
“Por mi experiencia, cuando las petroleras deciden reducir costos para incrementar ganancias, los presupuestos que más se ven afectados son los proyectos ambientales”, dijo. Sánchez apunta también a lo institucional. Recuerda que Venezuela arrastra un retraso considerable en la institucionalidad sobre el cambio climático. “Será un gobierno venezolano realmente interesado en temas y políticas ambientales el que pueda exigir por salvaguardas ambientales a futuro”.


