Más de 80 países han pedido una “hoja de ruta” para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, con el objetivo de volver a poner el tema sobre la mesa ahora que las negociaciones de la cumbre climática COP30 en Belém, Brasil, llegan a un punto crítico en la última semana.
En la cumbre climática de la ONU COP28 celebrada en Dubái, los países se comprometieron por primera vez a “abandonar” los combustibles fósiles, principal causa del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. La transición es fundamental para cumplir el objetivo del Acuerdo de París de 2015 de limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.
Desde entonces, los debates sobre cómo implementar ese objetivo se han estancado, y la expansión prevista del carbón, el petróleo y el gas para 2030 supera en más de un 120% los niveles compatibles con el Acuerdo de París. Sin embargo, en la cumbre climática COP30 que se celebra actualmente podría haber un rayo de esperanza.
El presidente brasileño, Lula da Silva, pidió a los países al inicio de la COP que acordaran una hoja de ruta para la transición de los combustibles fósiles. En términos prácticos, esto significaría terminar la COP con un mandato acordado por los países para empezar a elaborar la hoja de ruta, según declaró la ministra de Medio Ambiente de Brasil, Marina Silva, en una mesa redonda.
La idea ha sido respaldada hasta ahora por 82 países, entre ellos Colombia, el Reino Unido y Dinamarca, de acuerdo con estimaciones de países que lideran la iniciativa. Aunque la hoja de ruta no figura en la agenda oficial de la COP, Brasil podría incluirla en una “decisión de cobertura”, una declaración política no vinculada a la agenda pero que, al igual que esta, requiere consenso.
Si se aprueba, el proceso sería voluntario para los gobiernos que quisieran participar y “autodeterminado”, dijo Marina Silva en declaraciones a The Guardian. “No podemos vender falsas esperanzas. Plantear el tema es valiente, y espero [ver] esta valentía en todos, tanto en los productores como en los consumidores”, añadió.
El martes, ministros de muchos de los países participantes se reunieron en una conferencia de prensa para apoyar la hoja de ruta sobre combustibles fósiles, un evento que contó con una gran asistencia. Los ministros, entre los que se encontraban representantes de países como Colombia, Alemania y Dinamarca, manifestaron su apoyo a una transición justa, ordenada y equitativa.
Antes, Antonio Hill, asesor del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales (NRGI), sostuvo a Dialogue Earth en la COP30 que las discusiones estaban avanzando rápidamente. “Todos aquí entienden que la eliminación gradual de los combustibles fósiles se producirá tarde o temprano; lo que queda es acordar cómo gestionar una salida ordenada y justa de ese mercado”.
Ilan Zugman, director para América Latina de 350.org, está de acuerdo. “Los combustibles fósiles fueron una de las prioridades de la agenda de la COP28, pero luego los países no avanzaron en la COP29. Ahora, muchos apoyan la inclusión del mandato para la hoja de ruta en una decisión marco. Luego se necesitarán unos años para elaborar la hoja de ruta propiamente dicha”, sostuvo a Dialogue Earth.
Una propuesta alternativa
Mientras continúan los debates sobre la hoja de ruta en la COP, que está previsto que finalice a finales de semana, Colombia lidera la promoción de una estrategia alternativa, o complementaria, para abordar la eliminación gradual de los combustibles fósiles: la Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles.
Se trata de un acuerdo internacional propuesto para detener la expansión de nuevos proyectos de carbón, petróleo y gas y eliminar de forma equitativa las infraestructuras de combustibles fósiles existentes, complementando el Acuerdo de París. Ya cuenta con el apoyo de 18 países desde su lanzamiento en 2020 y se basa en tres pilares: no proliferación, eliminación justa y transición justa.
“Es un proceso por fuera de la ONU. Las normas de procedimiento aquí son demasiado difíciles para avanzar en algo como esto”, explicó Alex Rafalowicz, director de la iniciativa, a Dialogue Earth. “Tenemos varias fuentes de inspiración, como el Tratado de Ottawa para eliminar las minas terrestres antipersonales. Los países intentaron hacerlo en la ONU y no pudieron, por lo que pidieron un proceso independiente. Lo mismo podría ocurrir aquí”.
En la COP28 de 2023, Colombia anunció que se sumaría a la propuesta, convirtiéndose en el primer gran país productor y exportador de combustibles fósiles en hacerlo. El presidente Gustavo Petro ha sido un firme defensor de la eliminación gradual de los combustibles fósiles y se ha comprometido a dejar de aprobar nuevos contratos de exploración de petróleo, gas y carbón. Sin embargo, el proceso no ha sido sencillo.
En abril, Colombia será sede de la primera conferencia internacional para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, lo que podría marcar el inicio formal del proceso de elaboración del tratado. El gobierno también ha puesto en marcha una declaración sobre la eliminación gradual de los combustibles fósiles en la COP30, a la que Dialogue Earth ha tenido acceso, en la que se pide una transición “justa, ordenada y equitativa” y se insta a avanzar en los diálogos en la reunión de abril.
Susana Muhamad, exministra de Medio Ambiente de Colombia y asesora del tratado de no proliferación, declaró a Dialogue Earth que el mismo busca un enfoque “pragmático” para la eliminación gradual de los combustibles fósiles. La conferencia de abril puede ser un punto de partida para empezar a discutir el tratado, sostuvo.
“La conferencia formará una coalición de países dispuestos a encontrar soluciones que no se vean bloqueadas por las normas de procedimiento de la ONU. Los países no pueden abandonar los combustibles fósiles por sí solos, el tratado quiere ayudar en eso, proporcionando una hoja de ruta”, afirmó. “La situación es dramática. No estamos sustituyendo los combustibles fósiles por energías renovables, sino que estamos aumentando ambos”.
