Bosques Lula versus el Congreso: tras la reelección, el líder de Brasil se enfrenta a una batalla ambiental En el tercer mandato del presidente en funciones se han registrado las tasas más bajas de deforestación en la Amazonía, pero los expertos afirman que debe hacer más para mitigar el cambio climático Español Español English Compartir este artículo × Copy link to page Copy link to page × Republica este artículo Te invitamos a volver a publicar los artículos de Dialogue Earth, en línea o impresos, bajo licencia Creative Commons. Conoce nuestras políticas de republicación. El presidente brasileño electo, Luiz Inácio Lula da Silva, pronuncia un discurso tras el anuncio de los resultados en São Paulo el 25 de octubre. Durante su próximo mandato, se enfrentará a una mayoría conservadora y favorable al sector agroindustrial en el Congreso (Imagen: Andre Pera / Imago / Alamy) Juliana Domingos De Lima Octubre 30, 2026October 30, 2026 La agenda climática estuvo prácticamente ausente de las campañas de los dos candidatos en las elecciones brasileñas de 2026. Pero justo después de su reelección para un cuarto mandato el pasado domingo, Luiz Inácio Lula da Silva dejó clara su intención de transformar a Brasil en un país desarrollado mediante la inversión en las economías verde, digital y creativa. “Le mostraremos al mundo cómo se manejan las políticas climáticas en este país”, prometió. En su mandato anterior, el presidente en funciones fijó como prioridad reducir la deforestación amazónica a los niveles más bajos desde 1988, cuando comenzaron los registros. La inesperada victoria de Lula frente a Flávio Bolsonaro —quien ganó la primera ronda electoral con el 47% a principios de octubre— contó con el respaldo de una movilización histórica en las calles y en las redes sociales. Se trata de un revés para la extrema derecha en Brasil, que ha adoptado la negación del cambio climático. Dos millones de seguidores de Lula salieron a las calles de São Paulo el 24 de octubre, en vísperas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La movilización histórica en las calles de todo el país y en las redes sociales supuso un revés para la extrema derecha (Imagen: Daniel Frias / Mídia NINJA, CC BY NC) Sin embargo, los legisladores conservadores y pro-agroindustria han obtenido una amplia mayoría en el Congreso durante estas elecciones. Los expertos advierten que esto podría dificultar que Lula alcance sus metas ambientales. Durante su tercer mandato, Lula revirtió la tendencia al alza de la deforestación en los principales biomas de Brasil. También redujo la tasa de emisiones de gases de efecto invernadero del país y reconstruyó la gobernanza ambiental y climática tras cuatro años de desmantelamiento bajo el mandato del presidente anterior, Jair, padre de Flávio. El lunes, los Países Bajos anunciaron una contribución de 500 millones de dólares a un fondo de protección forestal lanzado por Lula en la COP30 en Brasil el año pasado. Fue una primera señal del respaldo internacional a la visión ambiental de su cuarto mandato. Lee más André Guimarães, director ejecutivo del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (Ipam), explica a Dialogue Earth que el anuncio de los Países Bajos es resultado de la “credibilidad” internacional de Lula. El presidente brasileño ya ha confirmado su participación en la COP31 este noviembre, que se llevará a cabo en Antalya, Turquía. Sin embargo, los expertos entrevistados por Dialogue Earth consideran que Lula debe ir más allá de simplemente continuar la lucha contra la deforestación para hacer valer el potencial del país como líder ambiental y climático. A pesar de sus credenciales ambientales, Lula ha enfrentado críticas por su apoyo entusiasta a la exploración de petróleo y gas en la cuenca amazónica. Según Liuca Yonaha, vicepresidenta del Instituto Talanoa, un centro de estudios brasileño especializado en política climática, el cuarto mandato de Lula podría representar una oportunidad sin precedentes para replantear el modelo económico del país. También considera que su administración debe establecer un calendario claro para la transición hacia la eliminación gradual de los combustibles fósiles: “Es, tal vez, la primera vez que nosotros, como nación, tenemos la oportunidad de pensar, con la participación de un amplio espectro de personas, sobre el camino de desarrollo que queremos tomar”. Lucha en el Congreso En su primera declaración tras su victoria, Lula dijo que los legisladores de Brasil no habían sido elegidos por él, sino por el pueblo, y que trabajaría con el Congreso para votar y aprobar políticas. Sin embargo, muchos de esos legisladores podrían resultar un obstáculo para la agenda ambiental. La posición de Brasil como uno de los principales exportadores mundiales de productos agrícolas básicos, como la soja, el maíz y el ganado, genera una importante dependencia económica de este sector. La agricultura sigue siendo el principal factor que impulsa la destrucción de la vegetación nativa. Aproximadamente siete de cada diez parlamentarios de la nueva legislatura se oponen a la agenda socioambiental, según un análisis realizado por la mayor coalición de organizaciones ambientales de Brasil, el Observatorio del Clima. La mayoría de los parlamentarios de la próxima legislatura brasileña se oponen a una agenda socioambiental Fuente: Observatorio del Clima • Los datos se basan en el Índice de Convergencia Medioambiental (ICAt) de la plataforma Farol Verde, gestionada por el Instituto para la Democracia y la Sostenibilidad, que evalúa la coherencia de los votos de los legisladores con la agenda socioambiental, teniendo en cuenta, en particular, la puntuación media del índice por partido (Muy baja: 0-25%; Baja: 26-50%; Alta: 51-69%; Muy alta: 70-100%). La legislatura se extiende de 2027 a 2030. La situación es peor en el Senado de Brasil. Con un marcado sesgo anti ambiental, el Partido Liberal (PL) de Flávio Bolsonaro contará con el grupo parlamentario más grande en el Senado a partir de febrero de 2027, con 29 de los 81 escaños. El PL también cuenta con la mayoría en la Cámara de Diputados. Dialogue Earth consultó a Suely Araújo, coordinadora de políticas públicas del Observatorio del Clima y expresidenta del Instituto Brasileño del Medioambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), la agencia federal encargada de hacer cumplir las leyes ambientales. Araújo afirma que la mayoría de los parlamentarios electos niegan la importancia de las políticas ambientales, a las que consideran una “barrera que hay que superar”. Una encuesta del Observatorio del Clima de 2026 revela que actualmente hay más de 40 proyectos de ley en espera de aprobación que se enfocan en las áreas protegidas, ya sea para impedir la creación de nuevas zonas o para reducir las existentes. Araújo también ha identificado una aceleración en la tendencia a flexibilizar las regulaciones mineras, particularmente en tierras indígenas. Este proceso, en curso durante el tercer mandato de Lula, está impulsado por la Corte Suprema y el Congreso. Los cultivos de soja se extienden hacia la vegetación del Cerrado en el estado de Maranhão, en el noreste de Brasil. En el Congreso se están tramitando proyectos de ley que pretenden debilitar la aplicación de la normativa contra la deforestación y sobre la protección de dichos biomas (Imagen: Fernando Frazão / Agência Brasil) Otros proyectos de ley buscan debilitar la aplicación de las normas contra la deforestación, la obligación legal de conservar un porcentaje de vegetación nativa en terrenos privados y la protección de biomas no forestales, como el Cerrado. El año pasado, el Congreso también aprobó una nueva ley de permisos ambientales, que ha estandarizado y flexibilizado las normas en todo el país, a pesar de la oposición del gobierno de Lula. Los expertos consideran que la nueva normativa podría ser perjudicial para el medioambiente, sobre todo porque facilita la aprobación de proyectos a gran escala —como centros de datos o grandes proyectos de construcción— con menos requisitos y un período de evaluación más corto. En general, según el Observatorio del Clima, estos ataques podrían obstaculizar los esfuerzos de coordinación ambiental del gobierno y poner en riesgo la meta de Brasil de lograr una deforestación cero para 2030. ¿El fin del petróleo y el gas? A pesar de abogar por la eliminación gradual de los combustibles fósiles en la COP30, el gobierno de Lula siguió invirtiendo en nuevas exploraciones petroleras. Sin embargo, también desarrolló programas para promover las fuentes renovables (Brasil tiene un enorme potencial para la energía eólica y solar) y los biocombustibles. Hace un año, el gobierno de Lula autorizó la exploración de petróleo y gas en el estuario del Amazonas, una región ambientalmente sensible con fuertes corrientes marinas. El proceso de concesión de licencias se había prolongado durante más de una década, debido a la complejidad técnica de la decisión. Y en agosto de este año, Petrobras, la empresa petrolera brasileña de propiedad mayoritariamente estatal, anunció su primer descubrimiento de petróleo en esa cuenca, en aguas “ultraprofundas” frente a la costa de Amapá. Brasil ya es el principal productor de petróleo de América Latina y el séptimo a nivel mundial; la producción ha ido aumentando durante la última década. Lee más Mientras tanto, la hoja de ruta de Brasil para la eliminación gradual de los combustibles fósiles aún no se ha materializado desde la COP30. Guimarães cree que esta contradicción refleja un período de transición global. Sin embargo, sigue considerando que Lula ha incumplido su compromiso con el medioambiente al apoyar la apertura de nuevos frentes de exploración petrolera: “Brasil, dado el papel que ha asumido en el escenario global y la credibilidad que se ha ganado al reducir la deforestación y volver a liderar la agenda climática, no debería hacer esto. Deberíamos ser más coherentes”. Otros se muestran más positivos. Araujo afirma: “[El país] puede ser un ejemplo mundial, como lo ha sido en el pasado, y ahora está volviendo a esa posición con estas cifras de deforestación y la reducción de las emisiones”. Apoyo desde las calles La campaña de Lula se vio impulsada por un enorme movimiento popular en las semanas entre la primera y la segunda ronda de votaciones. Según se informa, más de 10 millones de personas se unieron a un grupo de WhatsApp dedicado a asegurar su reelección. Aprovechar este apoyo podría ser clave para superar la oposición en el Congreso y en la formulación de políticas ambientales, dicen los expertos. Lee más “Los jóvenes salieron a las calles en esta segunda vuelta. No quieren ver destruido su patrimonio”, dice Guimarães. “El sector socioambiental tendrá que contar en gran medida con la participación pública; tendremos que unir fuerzas con las protestas callejeras para ofrecer un contrapeso al Congreso. La buena noticia es que, al parecer, las generaciones más jóvenes están tomando las riendas del futuro, que necesita que los bosques sigan en pie”. Lula ha utilizado la agenda ambiental para restablecer el papel de liderazgo del país en el escenario internacional. Su nuevo mandato representa tanto una oportunidad como una responsabilidad para que este trabajo continúe. “En este momento de crisis para el multilateralismo, el resultado le da a la voz de Brasil un mayor peso y cierta autoridad en los foros multilaterales”, dice Yonaha. “No significa que vaya a ser fácil, pero debemos aprovechar al máximo esta oportunidad para llevar la ambición climática a estos foros y predicar con el ejemplo”. 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