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¿Cómo el auge económico peruano por las exportaciones logró sobrevivir al caos político?

Los años de agitación política no han frenado el crecimiento impulsado por los minerales para la transición energética y China, pero el aumento de la pobreza cuenta otra historia
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<p>El pueblo de Morococha, en Perú, donde se encuentra la mina de cobre Toromocho, propiedad de la Corporación de Aluminio de China. La minería es la principal fuente de ingresos en divisas del Perú (Image: Keith Dannemiller / Alamy)</p>

El pueblo de Morococha, en Perú, donde se encuentra la mina de cobre Toromocho, propiedad de la Corporación de Aluminio de China. La minería es la principal fuente de ingresos en divisas del Perú (Image: Keith Dannemiller / Alamy)

A inicios de los 2000, Herbert Vilcapoma encontró una oportunidad en las minas peruanas. Conoció el negocio trabajando en una fábrica de perforadoras y se animó a emprender su propia marca. Pidió un préstamo y fundó Rock Drill, una empresa que en la actualidad brinda servicios de perforación a las principales mineras en el país.

Desde que se embarcó en esta aventura, Perú ha pasado del autoritarismo a una democracia marcada por la inestabilidad: nueve presidentes en la última década, la disolución temporal del Congreso, un golpe de Estado fallido, protestas que dejaron decenas de muertos, expresidentes investigados por corrupción y un enfrentamiento casi constante entre el Congreso y el Ejecutivo.

A finales de julio, Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), tomó posesión como presidenta. Su ajustada victoria, por menos de 50.000 votos, marcó el regreso al poder de una de las dinastías políticas más polémicas del país.

Keiko Fujimori saludando con la mano, rodeada de personas con uniformes militares
Keiko Fujimori saluda tras su toma de posesión como presidenta el 28 de julio pasado. Ganó tras haberse presentado a cuatro elecciones consecutivas (Imagen: Presidencia Perú / Flickr, CC BY-NC-SA)

La economía peruana, sin embargo, ha seguido un ritmo opuesto al de la política. El PBI peruano mantuvo una trayectoria ininterrumpida de crecimiento —en 2025, registró un crecimiento de 3.4%— y el sol se consolidó entre las monedas más estables de la región.

“A pesar de todos los problemas, los empresarios peruanos seguimos invirtiendo, seguimos apostando por el país, por las condiciones económicas favorables”, señala a Dialogue Earth Vilcapoma, quien hoy preside VILBRA Group, conglomerado que reúne a Rock Drill y otras tres empresas mineras.

Con tanta turbulencia política, ¿cómo la economía peruana pudo resistir tanto?

Disciplina macroeconómica

Uno de los principales factores detrás de esa resiliencia ha sido la disciplina económica, sustentada en el control de la inflación y la estabilidad del sol. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) tiene a su cargo esta tarea. La Constitución de 1993 le garantiza autonomía para conducir la política monetaria, independientemente del gobierno de turno, aunque los miembros de la junta directiva del BCRP son nombrados por el Senado y el Ejecutivo. Bajo ese marco, desde 2007 el Banco mantiene como objetivo que la inflación se ubique entre 1% a 3%, en una región donde no es raro que se registren tasas de inflación de tres dígitos.

“Gracias a la autonomía del BCRP, durante las últimas dos décadas el Perú ha registrado una de las inflaciones más bajas de América Latina, e incluso del mundo”, sostiene el exministro de Economía Waldo Mendoza a Dialogue Earth. En 2025, Perú registró una inflación anual de 1,51%, la menor entre las principales economías de la región, por debajo de Brasil (4,26%), México (3,69%), Chile (3,50%) y Uruguay (3,65%).

La independencia del BCRP también se ha visto reforzada por la continuidad en su liderazgo. Julio Velarde, quien preside la institución desde 2006, ya recibió la invitación de la nueva presidenta Keiko Fujimori para permanecer al frente de la institución durante el próximo quinquenio.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) también se ha esforzado por mantener bajo control el gasto público y la deuda. En junio, el déficit fiscal se redujo a 1,3% del PBI, por debajo de la meta de 1,8% establecida para 2026. La deuda pública se mantiene en torno al 29% del PBI, uno de los niveles más bajos de la región.

El boom exportador y China

En el 2000, Perú exportaba un poco más de 6.000 millones de dólares. Este año, los envíos podrían superar los 118.000 millones de dólares, impulsados por los más de 20 Tratados de Libre Comercio que hoy conectan a las empresas peruanas con algunos de los principales mercados del mundo.

“Pasamos de tener un mercado de 34 millones de personas a miles de millones de consumidores”, afirma Julio Pérez, expresidente de la Asociación de Exportadores del Perú (ADEX).

El auge exportador ha fortalecido la posición externa del Perú. Según Hugo Perea, economista jefe para Perú de BBVA Research, el ingreso de divisas ha reforzado las reservas internacionales, ayudado a estabilizar el tipo de cambio y reducido la vulnerabilidad de la economía ante episodios de turbulencia.

La minería ha sido el principal motor de esta entrada de divisas. El cobre y el oro, junto con el zinc, la plata y otros minerales, representan alrededor del 70% de todas las exportaciones peruanas. Según datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos, solo Chile y la República Democrática del Congo producen más cobre que Perú, una tendencia que se prevé que siga adelante. La demanda de cobre se está disparando debido a su papel fundamental en la transición energética global, ya que es un componente esencial en muchas tecnologías de energía renovable.

En los últimos años, el auge de los precios de los metales ha fortalecido el impulso minero peruano y ha consolidado su posición como principal fuente de divisas, explica Víctor Gobitz, director ejecutivo de la empresa minera de cobre Quilla Resources, con sede en Lima. “Se estima que, por cada empleo formal, la industria minera genera ocho empleos indirectos”, agrega.

A esto se ha sumado la rápida expansión de las exportaciones agrícolas, que se acercaban a 7 mil millones de dólares a mediados de septiembre de 2026.

China ha sido clave en esta expansión. Desde 2014, desplazó a Estados Unidos como principal socio comercial del Perú gracias a su creciente demanda de cobre, hierro y otros minerales. En el primer semestre del año, EE.UU. concentró el 9,3% de las exportaciones peruanas, frente al 38,6% del mercado chino. Además, productos como los arándanos, las uvas y las paltas conquistaron este mercado, donde figuran entre los cinco principales productos peruanos exportados.

Esta relación va mucho más allá del comercio. Según estimaciones del Centro de Estudios Asiáticos de San Marcos (CEAS) de Lima, China representa el 25% de toda la inversión extranjera en Perú, lo que constituye la mayor participación. En América Latina, solo Brasil recibe más capital chino.

Paltas en una caja
Paltas en la finca La Calera, ubicada en la provincia de Chincha, al suroeste de Perú, un importante centro de exportación agrícola donde también se cultivan mandarinas y uvas (Imagen: Portal Frutícola / Flickr, CC BY-NC-ND)

Esa presencia se extiende a sectores estratégicos como la minería, la energía, la infraestructura y la logística. Las empresas chinas controlan activos clave como Las Bambas, una de las minas de cobre más grandes del mundo, así como las redes de distribución de electricidad en Lima, tras la adquisición de la empresa energética Enel por parte de la empresa estatal China Southern Power Grid International.

A 70 kilómetros al norte de Lima, el megapuerto de Chancay es uno de los ejemplos más notables. Recibió más de 3,5 mil millones de dólares en inversión china, una de las mayores inversiones en América Latina en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

Brechas abiertas

Casi 25 años después de fundar Rock Drill, Herbert Vilcapoma cuenta que sus empresas generan más de 1.600 empleos y se preparan para trasladar sus operaciones a una nueva planta que duplicará su producción.

Sin embargo, el crecimiento macroeconómico del país no se ha traducido en un mejor nivel de vida para todos. Dialogue Earth consultó al economista José de Echave, investigador en temas mineros y ambientales de CooperAcción, una ONG peruana dedicada a los derechos humanos y la justicia ambiental: “El crecimiento no ha sido inclusivo, ni ha generado un mayor bienestar para la población en su conjunto”.

La riqueza sigue distribuida de manera desigual. La pobreza se redujo del 27,6% al 25,7% entre 2024 y 2025, pero sigue por encima de los niveles anteriores a 2019: en 2025, había 2,3 millones más de peruanos viviendo en la pobreza que antes de que comenzara la pandemia de COVID-19 en 2020, a pesar del aumento de la inversión privada.

Siete de cada 10 peruanos trabajan en la economía informal, lo que significa que carecen de acceso a prestaciones como el seguro médico y las contribuciones a la pensión. También existen importantes brechas en los servicios básicos: solo el 37,5% de los peruanos tenía acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura, según un informe gubernamental de 2024; el acceso a la atención médica y a la educación sigue caracterizándose por profundas desigualdades.

Y ese desafío social ocurre mientras la propia estabilidad macroeconómica enfrenta nuevos riesgos, pues si bien el Perú mantiene fortalezas fiscales, las finanzas públicas se han deteriorado en los últimos cinco años.

El crecimiento no ha sido inclusivo, ni ha generado un mayor bienestar para la población en su conjunto
José de Echave, investigador de CooperAcción

Dialogue Earth consultó a Carolina Trivelli, integrante del Consejo Fiscal del MEF, organismo es responsable de supervisar la sustentabilidad de las finanzas públicas en Perú. Trivelli destaca varias medidas aprobadas por el Congreso entre 2021 y junio de 2026: según datos publicados por el Congreso y analizados por el Consejo Fiscal, se han aprobado un total de 258 leyes que aumentarán el gasto público. De ellas, las 48 aprobadas desde septiembre de 2025 generarían un costo fiscal anual permanente estimado de 6,9 mil millones de dólares, lo que representa el 1,9% del PBI. Entre ellas se encuentra un aumento de las pensiones de los maestros, lo que implicaría un gasto anual de 2,4 mil millones de dólares.

Al mismo tiempo, el Congreso ha estado aprobando exenciones fiscales. En respuesta a la publicación del marco macroeconómico 2026-2029 del gobierno, que sirve de base para el presupuesto del sector público, el Consejo Fiscal criticó estos recortes fiscales. En su dictamen sobre un borrador del marco 2026-2029, el consejo subrayó la necesidad de “medidas destinadas a aumentar los ingresos tributarios permanentes” y a limitar “nuevos beneficios fiscales que erosionen la base impositiva”. Al señalar las preocupaciones sobre las implicaciones tributarias de las recientes políticas gubernamentales, el dictamen aconsejó al Ministerio de Economía y Finanzas que “realice una evaluación integral, transparente y actualizada de la situación tributaria actual”.

Quienes critican estas políticas dicen que son populistas, porque buscan abordar las desigualdades sociales al mismo tiempo que reducen los ingresos del gobierno, sin el respaldo técnico adecuado ni una fuente clara de financiamiento.

“Nos encantaría resolver todos los problemas del país, pero si comprometemos los recursos del Estado para los próximos 30, 40 o 50 años sin respaldarlos con políticas públicas sólidas, en algún momento el Estado colapsará”, dijo Echave.

“Mientras el Estado tenga recursos suficientes, probablemente el problema no sea evidente. Pero cuando los ingresos disminuyan y el actual ciclo favorable de los minerales se modere, ahí aparecerá el verdadero problema”, advierte Trivelli a Dialogue Earth.

En ese contexto, considera que el reciente fallo del Tribunal Constitucional peruano es un primer paso para recuperar la disciplina fiscal. La decisión vuelve a limitar la capacidad del Congreso para aprobar leyes que impliquen nuevos gastos para el Estado. Además, exige que cualquier iniciativa parlamentaria que incremente el gasto identifique una fuente de financiamiento.

Consciente de ese desafío, en su primer Mensaje a la Nación, la presidenta Keiko Fujimori colocó la sostenibilidad fiscal entre las prioridades de su nuevo gobierno: “Ordenaremos las cuentas públicas, eliminaremos el gasto innecesario y utilizaremos cada sol del Estado con responsabilidad”, dijo.

De ello dependerá que existan más peruanos formalizados, y empresarios como Herbert Vilcapoma puedan seguir encontrando en el Perú un entorno donde invertir, crecer y generar empleo sea más viable para todas las personas.

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