Clima Dialogue Earth cumple 20 años: ‘No vamos a dejar de comunicar’ Mientras el periodismo ambiental tiene cada vez menos lugar, seguiremos informando desde donde la crisis climática y ecológica se siente con mayor intensidad Español Español English Compartir este artículo × Copy link to page Copy link to page × Republica este artículo Te invitamos a volver a publicar los artículos de Dialogue Earth, en línea o impresos, bajo licencia Creative Commons. Conoce nuestras políticas de republicación. Humedales de Bahía Adahir, una bahía de gran diversidad ecológica en el extremo norte del golfo de California, en Sonora, México (Imagen: Airbus via Google Earth) Septiembre 22, 2026September 22, 2026 Los cumpleaños suelen ser curiosos, sobre todo aquellos que terminan en cero: el décimo, el vigésimo, el quincuagésimo, el centésimo. Infunden a un momento cotidiano un carácter surrealista y reflexivo. Celebras el presente, al mismo tiempo que miras atrás a lo largo de los años y te preguntas qué han significado, y luego te preguntas por lo que vendrá después y piensas en lo que hay que hacer para darle forma a ese futuro. Hace veinte años, el periodismo ambiental aún tenía la libertad de comportarse como si el medioambiente fuera un tema en sí mismo. Había noticias sobre clima, sobre energía, sobre agua y sobre biodiversidad. Y luego estaban las noticias sobre política, economía, migración, salud y conflictos. Las redacciones las clasificaban en diferentes secciones. Los responsables políticos hacían lo mismo. El mundo nunca fue tan ordenado, pero se comunicaba como si lo fuera. Existía una jerarquía. Una cosa era más importante que otra. Si una noticia tenía que desaparecer de la portada, era la ambiental. Cuando se fundó China Dialogue en 2006, una de sus ideas impulsoras era que China debía formar parte del debate global ambiental. El país estaba cambiando a una velocidad extraordinaria, y lo que ocurriera allí tendría consecuencias mucho más allá de sus fronteras. Una noticia de aquel año lo expresaba de forma muy sencilla: “El cambio climático afectará a China, y China afectará al cambio climático”. Página de inicio de China Dialogue en junio de 2006 Esto sigue siendo cierto y, en cierto modo, es incluso más relevante ahora. China es el mayor emisor de gases de efecto invernadero y el mayor consumidor de energía del mundo, incluso mientras lleva a cabo una ambiciosa transición energética. Ha declarado públicamente sus objetivos de alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad en carbono para 2060. La historia de China es ahora tan importante como siempre lo ha sido. Pero veinte años de historias también nos han enseñado algo más. Cada vez resulta más difícil trazar los límites en torno a la cuestión medioambiental, o justificarlos. A principios de este mes, el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente publicó un informe en el que se afirmaba que superar el calentamiento de 1,5 °C se consideraba ahora “en general, inevitable”. Durante años, esa fue la línea que el mundo tenía que evitar cruzar. Ahora hablamos de sobrepasarla. Cada fracción de grado cuenta. A cuánto más allá de los 1,5 °C llegue el planeta y su duración determinarán los riesgos a los que se enfrentan las personas, las economías y los ecosistemas. Esto es importante, porque nos dice algo sobre el momento que estamos viviendo. El cambio medioambiental ya no es ese peligro amorfo y poco definido que tal vez podría afectarnos en el futuro. Existe. Explica el mundo que nos rodea. Ahora mismo. Ese mundo es amplio. La transición para abandonar los combustibles fósiles es una historia sobre las emisiones. Trata también sobre el litio, el cobre y el níquel; la industria manufacturera china; la política industrial europea; la demanda del sur de Asia y las cadenas de suministro del Sudeste Asiático. Y ese mundo es profundo. Los minerales críticos que ocupan los debates en los artículos académicos se extraen de tierras donde vive gente; los centros de datos de inteligencia artificial extraen agua de fuentes escasas de las que dependen las comunidades. Se crean puestos de trabajo, se alteran los medios de vida y las formas de vida cambian para siempre. La narrativa medioambiental abarca desde la macroeconomía hasta lo que sucede en cada hogar. Desde la atmósfera hasta el cuerpo de cada persona. Una inundación catastrófica en el Himalaya, en Nepal y el Tíbet, tiene que ver tanto con las precipitaciones, los glaciares, los ríos y la energía hidroeléctrica como con el dinero público, los sistemas de alerta, la migración y la reconstrucción. El calor tiene que ver con la temperatura, pero también con la seguridad laboral, la atención prenatal y la resiliencia urbana. Muy frecuentemente, el periodismo ha separado estas historias. Quizá porque nuestras instituciones se han organizado de esa manera. Dialogue Earth es parte de esa historia. China Dialogue se convirtió en una familia de publicaciones: The Third Pole, Diálogo Chino y China Dialogue Ocean. En 2024, estas cuatro se unieron para formar Dialogue Earth, que publica en un único sitio web en ocho idiomas. En aquel momento, lo describimos como la unión de nuestras diferentes plataformas en un único hogar. Así fue. Pero las historias también habían empezado a negarse a quedarse en sus propios espacios. Las decisiones de China en materia de energía e infraestructuras estaban teniendo repercusiones en América Latina, África y el sur de Asia. Un río del Himalaya podía ser a la vez una historia sobre clima, sobre energía y sobre geopolítica. Lo que ocurría en el océano era inseparable de la alimentación, el comercio, las cadenas de suministro y la soberanía. Lee más En muchísimas ocasiones se ha tratado al Sur Global como el lugar donde se producen las consecuencias del cambio medioambiental, en lugar de como un lugar desde el que el mundo puede comprender ese cambio. Pero se trata de países en los que las ciudades crecen, se adoptan tecnologías y se afrontan algunas de las decisiones más difíciles sobre desarrollo y clima. El conocimiento que proviene de estos lugares no puede limitarse simplemente a ser “evidencia”, separado de las personas y los lugares que lo generaron. Tiene que dar forma al propio debate. Estos son los cambios que estamos adoptando ahora que Dialogue Earth cumple 20 años. Hay otro más. Precisamente en el momento en que comprender estas conexiones es más urgente, la pugna por la información se ha agudizado. El último estudio del Instituto Reuters sobre noticias climáticas reveló que el interés por este tipo de noticias sigue siendo, en general, elevado, pero que el número de personas que vieron, leyeron o escucharon información sobre el clima está disminuyendo: pasó del 55% en 2023 al 47% en 2025. En otras palabras, lo que quizá estemos viendo no es que la audiencia se esté alejando, sino que el periodismo climático está cada vez menos presente en los lugares donde la gente busca información. La información no existe en un espacio vacío y sin rival. Operan intereses políticos, intereses comerciales, algoritmos y desinformación organizada. Si el periodismo fiable retrocede, algo más ocupará ese lugar. A veces será la ignorancia. A veces será una narrativa que impulse el negacionismo climático fría, calculada y con mucho dinero detrás. Dialogue Earth no abandonará ese espacio. No dejaremos de comunicar. Lee más Seguiremos informando desde los lugares donde se viven estos cambios. Seguiremos la ruta de la información hasta los gobiernos, los mercados y los sistemas globales, y también hasta las comunidades y las vidas individuales. Trasladaremos el conocimiento más allá de las fronteras y los idiomas. Llevaremos la experiencia local a los debates globales, y las decisiones globales a las personas que sufren sus consecuencias. Y resistiremos la tentación de simplificar al mundo. El diálogo no significa fingir que todo el mundo está de acuerdo. Cada vez más, significa insistir en que lo que alguien sabe en una parte del mundo puede llegar a otra persona en otra parte, sobre todo en un momento en el que la política está dificultando ese intercambio. Por eso, celebraremos nuestro vigésimo aniversario mirando hacia el futuro. A partir de mañana, Dialogue Earth publicará, a lo largo de cinco meses, ensayos de expertos y profesionales de distintos continentes, disciplinas y realidades. Estas personas extraordinarias trabajan en temas como la ciencia climática, la política, la geopolítica, el activismo, la justicia medioambiental, la literatura y las artes. No ofrecerán una única respuesta. De eso se trata: el cambio medioambiental está configurando ahora nuestras vidas en demasiados niveles e interactúa con muchas otras fuerzas como para que una sola disciplina, una sola geografía o una sola forma de ver las cosas sean suficientes. En conjunto, espero que estos ensayos logren algo que siempre ha sido fundamental para Dialogue Earth: permitir que diferentes tipos de conocimiento se encuentren entre sí. Hace veinte años, el periodismo medioambiental tenía que defender la importancia del medioambiente. Ahora la tarea es diferente. Se trata de ver el cambio medioambiental como una condición central de nuestra época: que da forma a las economías y a la política, pero también a las personas, a la desigualdad y a la discriminación. Los ensayos son una forma de intentar comprender el mundo. Nuestro trabajo periodístico es otro: seguir los cambios a través de los sistemas y hasta llegar a las vidas de las personas. Más allá de las fronteras. Más allá de los idiomas. Desde la ciencia hasta el hogar. Desde las decisiones globales hasta sus consecuencias locales. El panorama informativo se volverá cada vez más disputado. Sigue acompañándonos durante otros 20 años de informar con rigurosidad. Dialogue Earth no dejará de comunicar. Continuar leyendo Artículo Impactos climáticos En Haití, convierten árboles frutales en carbón vegetal en medio de la violencia Artículo Mercados de carbono ¿Podrá el Sur Global armonizar los mercados mundiales de carbono? Artículo Adaptación al calor extremo La ciudad que capturó el sol: calor extremo y energía solar subsidiada en Mexicali Artículo Geopolítica ¿Puede EE. UU. empujar a Latinoamérica hacia China en la carrera por los minerales críticos? 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